Cada septiembre nos unimos a la campaña global para dar a conocer las enfermedades vasculares. Esta iniciativa busca dar visibilidad a estos padecimientos y ofrecer respaldo a quienes los contraen. Fomentar el conocimiento general sobre el sistema circulatorio y el cuidado de venas y arterias resulta clave para estimular el desarrollo científico de nuevas terapias, causas y métodos de prevención. De igual manera, dotar a los afectados y a sus entornos cercanos de herramientas formativas sobre la salud cardiovascular es fundamental para asegurar una mayor longevidad y bienestar.
Con motivo del Mes Mundial de las Enfermedades Vasculares, la Asociación AGL ha organizado dos actividades. La primera consiste en una conferencia sobre la insuficiencia venosa crónica, en la que participarán varios especialistas en esta patología. La segunda es una nueva Ruta Fluvial en Dragon Boat por el río Ulla, a su paso por Pontecesures. El objetivo principal de la Conferencia sobre la Insuficiencia Venosa Crónica es poner en común la experiencia y los conocimientos de los ponentes. La actividad está dirigida a profesionales y estudiantes de la salud, personas afectadas, y público general. La Jornada cuenta con reconocimiento sanitario otorgado por la Consellería de Sanidade (Xunta de Galicia). Por su parte, la Ruta Fluvial en Dragon Boat tiene como finalidad visibilizar el linfedema, el lipedema y la insuficiencia venosa crónica, así como contribuir a su prevención y mejora.
¿QUÉ ES UNA
ENFERMEDAD VASCULAR?
El término enfermedad vascular hace
referencia al conjunto de trastornos orgánicos y funcionales que
afectan al sistema circulatorio, constituido por una extensa red de
arterias y venas distribuida por todo el organismo. Aunque las
personas de cualquier edad, sexo o grupo étnico pueden desarrollar
enfermedades vasculares, determinados factores incrementan el riesgo
de padecer alteraciones del sistema circulatorio. Entre estos
factores se encuentran la edad, los antecedentes familiares, la
obesidad, el sedentarismo, las características de la actividad
laboral y determinadas enfermedades subyacentes.
Entre las
enfermedades vasculares se incluyen la enfermedad venosa crónica
(EVC), la insuficiencia venosa crónica (IVC), las enfermedades
arteriales, los trastornos de la coagulación sanguínea —como la
trombosis venosa profunda (TVP)—, la enfermedad de Raynaud y el
linfedema, entre otras. Para obtener más información sobre las
enfermedades vasculares, consulte AQUÍ.
¿CUÁLES SON LAS
RECOMENDACIONES TERAPÉUTICAS?
El tratamiento de la
enfermedad venosa crónica (EVC) debe orientarse al control de la
hipertensión venosa y a la reducción del daño endotelial y de la
inflamación derivados de esta alteración. Los trastornos venosos
pueden abordarse mediante modificaciones del estilo de vida,
intervenciones médicas conservadoras y, cuando está indicado,
procedimientos quirúrgicos. Los fármacos, la terapia compresiva y
el ejercicio pueden contribuir a mejorar la sintomatología; sin
embargo, en determinados casos es necesario recurrir a tratamientos
más intensivos para recuperar la salud y la funcionalidad
venosas.
Los fármacos venoactivos, también denominados
flebotónicos, constituyen un grupo heterogéneo de medicamentos de
síntesis o derivados de plantas. Diversos ensayos clínicos han
demostrado su eficacia para reducir el edema (C3) y aliviar los
síntomas venosos —como pesadez, dolor, sensación de hinchazón,
calambres, ardor y prurito— en los distintos estadios clínicos
(C0s-C6s) de la enfermedad venosa crónica. Asimismo, numerosos
estudios han evidenciado que estos fármacos favorecen la
cicatrización de las úlceras venosas cuando se administran
conjuntamente con terapia compresiva. Por ello, constituyen un
componente relevante del tratamiento de las personas afectadas por
esta enfermedad.
La terapia de compresión (TC) es una
intervención terapéutica consolidada para el tratamiento de la
enfermedad venosa crónica. Su mecanismo de acción consiste en
ejercer una presión externa sobre las extremidades inferiores, con
el fin de contrarrestar los efectos de la gravedad sobre el retorno
venoso. De este modo, contribuye a evitar el incremento de la presión
venosa y a reducir la tensión de la pared vascular. Además, la
terapia compresiva favorece la circulación sanguínea en la parte
inferior de las piernas, los tobillos y los pies. Se considera eficaz
para aliviar el dolor y el edema asociados a alteraciones de la
circulación, como la insuficiencia venosa crónica y las
varices.
Tanto la enfermedad venosa crónica (EVC) como la insuficiencia venosa crónica (IVC) son afecciones frecuentes en la población general. Suelen manifestarse en las primeras etapas de la edad adulta y aumentan en prevalencia y gravedad con el envejecimiento. La frecuencia de estas enfermedades es mayor en los países occidentales. No obstante, debido al infradiagnóstico y al infratratamiento que persisten en numerosos países, no se dispone de registros actualizados de pacientes. En consecuencia, la prevalencia mundial de estas patologías se encuentra probablemente subestimada.



